Marcando el rumbo.
Como en muchos viajes que emprendemos en la vida, es crucial definir un rumbo claro. Aunque los planes pueden variar en detalle, mi experiencia me ha enseñado que son esenciales para alcanzar el éxito deseado.
Mi pasión por la navegación comenzó hace años, cuando empecé a imaginar una vida de viajes y descubrimientos sobre las olas. Durante los últimos años, he dedicado mi tiempo libre a explorar todo material a mi alcance que me permitiera soñar con esta vida: he absorbido libros sobre navegación y devorado videos sobre la vida en un velero. De mis estudios, una verdad emergió con claridad: vivir en un velero y navegar alrededor del mundo requiere, esencialmente, experiencia en navegación a vela y habilidades en el mantenimiento del velero. A menos que uno sea millonario, no basta con saber cómo navegar; es igualmente crucial dominar el mantenimiento de la embarcación, desde reparar un desgarro en el casco hasta cambiar el aceite del motor y reparar las velas.
Para adquirir la experiencia necesaria, he establecido dos objetivos:
- Capacitarse y practicar la navegación en diferentes tipos de embarcaciones.
- Construir un velero de madera contrachapada diseñado para travesías oceánicas.
Para cumplir con el primer objetivo, contamos con diversas opciones tales como cursos de navegación en marinas o clubes de yates, o a través de capacitaciones en centros de formación profesional, ya sea en la marina mercante o en Fuerzas Navales. Por mi parte, la opción que mejor se ajusta a mis necesidades y circunstancias es el ciclo formativo en Náutica y Pesca proporcionado por la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), que no solo forma al futuro marino en todo lo relevante a la navegación, sino también en todo lo requerido por parte del patrón de un navío, tanto a nivel legal y contable como en términos de mantenimiento.
Para cumplir con la segunda parte de este proyecto de vida, lo dividiremos en dos etapas. Primero, construiremos el pequeño velero de 12" PicoFolkBoat 360, el cual nos servirá de plataforma de aprendizaje. Luego, nos dedicaremos a la construcción de un velero más amplio y capaz como el 22" Penguin de John Welsford, diseñador naval de origen neozelandés con larga trayectoria en el diseño de embarcaciones a vela.
Así comienza este emocionante viaje hacia la vida en el mar. En el próximo capítulo, compartiré mis primeras experiencias con la navegación, desde aquel día en una modesta canoa en un arroyo uruguayo hasta las paradisíacas costas de Mallorca, donde mi amor por la náutica se consolidó. Espero que me acompañen en esta travesía y que juntos descubramos los secretos y maravillas del mundo náutico
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